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Mostrando las entradas de mayo, 2021

Música

Parece que no soportas esos instrumentos entrando a tus oídos y te quedas como estupefacto frente a la cuadricula de luces que tenés en la mano. Yo hace tiempo que no soporto el mutismo estático de la radio prendida sin una frecuencia particularmente encontrada. Me envuelve el silencio y me encuentra entre varias capas de humo, esperando, en silencio, algún movimiento que destruya toda esa capa ilusoria de  s i l e n c i o Ahora trato de no callarme nada, de hablar mucho, aunque las palabras no salgan de mi boca, merodean mi mente y bailan muchos ritmos distintos sin embrague. No pueden parar, y solo se callan cuando estoy haciendo una cosa, por eso, cuando me encuentro en la eclesiástica y parroquial idea de "Decir poco y hacer mucho", pienso que, en silencio, se dicen todas las cosas que no hicimos

Escuchá, hay alguien allá

 ¿Cómo suena la zamba que tocas para enamorarme? ¿Cómo fue que afinaste tanto el oído para escuchar tan bien la armonía? ¿Fue casualidad? ¿Será que soy muy fácil de descomponer, una melodía bastante simplona que puede sonar bien en la calle, esperando cualquier colectivo? ¿Cómo voy a saberlo, si el único colectivo que espero es el que me lleva a vos? ¿Será que todo el mundo hace tres horas de viaje para sentir algo tan cercano a la alegría? ¿Cómo son los otros corazones que tocan otros ritmos? ¿Dónde quedan las operas de otros conjuntos? ¿Cómo se escriben los pentagramas esos? ¿Cómo se bailan? ¿Cómo se escuchan? ¿Será así? ¿Será que me importa otra cosa, más que la melodía que te escuché interpretando una tarde, abajo de la lluvia, con la guitarra rota y el corazón cosido, solamente para que la escuche yo? ¿Será casualidad?

Otra vez sopa

La verdad que pesa el estomago vacío. Cómo tirando hacia abajo, buscando la tierra, atravesando el cemento que todo lo inunda. Incluso los árboles en las veredas están varados en islas tan lejanas las unas de las otras que solamente se identifican cuando es necesaria una competencia. ¿Los árboles tienen solidaridad? Evidentemente no tiene solidaridad el que le dice, al que pide una moneda, afuera de un cajero automático y le falta una pierna, que "busque trabajo, vago".  ¿Serán tan violentos los árboles? ¿Las plagas que padecen? ¿Los insecticidas que les tiramos? Otra vez sopa, o, irónicamente, otra vez hambre. Salir a recorrer la calle en busca de caras amigas (o menos tendientes al desprecio), que se apiaden del peso en mi pansa. No quiero la lástima de nadie, pero sería una lástima morir de sed a unos metros de una fuente. Porque ya no siento algunos dedos del pie y el frío es como una capa de cemento que me traga, me ahoga, me aplasta progresivamente, día con día, y no me...

Erótica

 Te veo bajar del tren, a lo lejos, escondida detrás del barbijo. Veo como me buscas sin saber lo cerca que estamos. Tus ojos, perdidos en la multitud, son dos gotas gigantes que brillan apuradas, y yo con sed. Levanto la mano porque sé que me estoy perdiendo uno de los aromas más exquisitos de toda esta ciudad repleta de olores. Me acerco agitando el brazo, buscando que tus ojos caigan sobre el, como la cola de un león que se asoma entre la maleza, como advirtiéndole a su presa la búsqueda de saciar una necesidad. De todas maneras, yo no soy un cazador, y mucho menos un león. No tengo los huevos para acercarme tanto, a semejante asesina a sangre fría. Solamente estoy acá por una necesidad de la cual estoy advertido.  No me gusta poner palabras en tu boca, pero, como ya me viste y faltan dos metros para entrar en contacto, es difícil poner barbijo con barbijo. No se me ocurre que más poner en tu boca. Esos labios tuyos, que solamente puedo imaginar de un color violeta, carmesí...

4

 Hoy trato de ponerme el traje más suelto, menos soberano en la forma y más fácil para la risa. Trato de ser la bomba de humo que cubre al mago para aparecer 10 metros más allá, teletransportando su cuerpo hacia el tuyo para escucharte respirar y comenzar una gran bocanada que es el comienzo de una aceleración. Hoy trato de encajar en mi cuerpo, un rato, y verme con la mano sobre tu pelo enredandosé, fusionandosé a la acción de acariciarte una hora, dos horas, mil horas, como un perro...   Me despierto con ganas de programar un mensaje para que se mande todos los días hasta que me digas que no querés más, que diga: "Últimamente, lo que escribo, parte de una sensación que es muy simple de identificar, que, sin vueltas, tiene un nombre muy corto y si lo digo en voz alta va a dejar de ser posible, como cualquier deseo en una fuente o en un cumpleaños".  Pero no lo programo. Hoy no lo voy a hacer. Hoy voy a escribir otras palabras que sean menos soberanas, unas palabras digna...

Mono malo

Un montón de privilegios me desbordan la piel, lo sé, vivo con ellos y me va muy bien, me va tan bien que no necesito que nadie se preocupe por mi, no necesito que me mandes un mensaje diciendo "¿Llegaste bien? ¿Estás bien? ¿Querés frenar esto? ¿Qué te detiene de llorar frente a mi?". Un montón de privilegios con los que aprendí a hacerme el boludo de mis sentimientos, a encontrarme cuestionándote cada acción porque "lo van a ver mal". El nuevo y viejo "¿qué dirán?". El pueblo nunca se fue de Buenos Aires. Un montón de miseria es lo que nos iguala a los humanos, ser menos que todos y más que ninguno, ser desconsiderados, odiosos, violentos, imprudentes, neuróticos y embutidos por una maquina que no para de hacernos tragar la idea de que somos distintos, todos, todas y todes. Un montón de privilegios desbordan mi piel, lo sé, vivo con ellos y me va muy bien, me va tan bien que no necesito que nadie se preocupe por mi. Pero si te preocupás, por lo menos un s...