Escuchá, hay alguien allá
¿Cómo suena la zamba que tocas para enamorarme?
¿Cómo fue que afinaste tanto el oído para escuchar tan bien la armonía?
¿Fue casualidad?
¿Será que soy muy fácil de descomponer, una melodía bastante simplona que puede sonar bien en la calle, esperando cualquier colectivo?
¿Cómo voy a saberlo, si el único colectivo que espero es el que me lleva a vos?
¿Será que todo el mundo hace tres horas de viaje para sentir algo tan cercano a la alegría?
¿Cómo son los otros corazones que tocan otros ritmos?
¿Dónde quedan las operas de otros conjuntos?
¿Cómo se escriben los pentagramas esos?
¿Cómo se bailan? ¿Cómo se escuchan?
¿Será así?
¿Será que me importa otra cosa, más que la melodía que te escuché interpretando una tarde, abajo de la lluvia, con la guitarra rota y el corazón cosido, solamente para que la escuche yo?
¿Será casualidad?
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