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 Hoy trato de ponerme el traje más suelto, menos soberano en la forma y más fácil para la risa. Trato de ser la bomba de humo que cubre al mago para aparecer 10 metros más allá, teletransportando su cuerpo hacia el tuyo para escucharte respirar y comenzar una gran bocanada que es el comienzo de una aceleración. Hoy trato de encajar en mi cuerpo, un rato, y verme con la mano sobre tu pelo enredandosé, fusionandosé a la acción de acariciarte una hora, dos horas, mil horas, como un perro...
  Me despierto con ganas de programar un mensaje para que se mande todos los días hasta que me digas que no querés más, que diga: "Últimamente, lo que escribo, parte de una sensación que es muy simple de identificar, que, sin vueltas, tiene un nombre muy corto y si lo digo en voz alta va a dejar de ser posible, como cualquier deseo en una fuente o en un cumpleaños".

 Pero no lo programo. Hoy no lo voy a hacer. Hoy voy a escribir otras palabras que sean menos soberanas, unas palabras dignas del remate del chiste que te hizo reír hoy (y que ensayé dos meses para que salga bien). Hoy salí de la opera y me fui a bailar por ahí, con ganas de encontrarte, decirte un montón de cosas que serían muy fácil decirlas en tu casa y muy difícil en público. 
 Hoy siento que floto sobre mariposas, soy un cliché de película repetida una y otra vez. Vos sos tan original que se me derriten las convenciones. 

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