Mono malo
Un montón de privilegios me desbordan la piel, lo sé, vivo con ellos y me va muy bien, me va tan bien que no necesito que nadie se preocupe por mi, no necesito que me mandes un mensaje diciendo "¿Llegaste bien? ¿Estás bien? ¿Querés frenar esto? ¿Qué te detiene de llorar frente a mi?".
Un montón de privilegios con los que aprendí a hacerme el boludo de mis sentimientos, a encontrarme cuestionándote cada acción porque "lo van a ver mal". El nuevo y viejo "¿qué dirán?". El pueblo nunca se fue de Buenos Aires. Un montón de miseria es lo que nos iguala a los humanos, ser menos que todos y más que ninguno, ser desconsiderados, odiosos, violentos, imprudentes, neuróticos y embutidos por una maquina que no para de hacernos tragar la idea de que somos distintos, todos, todas y todes.
Un montón de privilegios desbordan mi piel, lo sé, vivo con ellos y me va muy bien, me va tan bien que no necesito que nadie se preocupe por mi. Pero si te preocupás, por lo menos un segundo, por lo menos una pizca, no voy a dudar en darte con el puñal que siempre guardé, por eso soy humano.
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