Impresionismo

Una fogata asciende a incendio, sobre la esquina derecha. Debajo de ella se ven las vías de un tren que desciende a saltos por cada carril, los cuales tienen chispas blancas que pueden bañarte los ojos en acido si los mirás mucho. A la izquierda hay colores humanos, con cuellos larguísimos, descalzos, vestidos de lo más elegantes. Detrás de estos entes hay una luz, que desciende sobre el hombro de uno y esconde al otro, dejando, entre cada uno, una "S" estirada, casi recta, de luz. El día que se pintó este cuadro se dijeron las cosas más tiernas en la ONU. Se firmaron los acuerdos de paz más improbables entre naciones que llevaban años en disputa. Los ricos entendieron que debían asegurarle la vida digna a los pobres y que, incluso así, seguirían siendo ricos. Los terratenientes le dieron una parcela a quien la necesitara. Las religiones dejaron de tener sentido y solo quedó el respeto al prójimo.
El día que se pintó ese cuadro fue el último

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