Ansiedad (10)
El pucho prendido a las 9 AM no es casualidad. Son las ganas de un golpe de suerte que me lleve al otro lado de la vereda, sin mucho más esfuerzo que respirar. Disimulando la pesadez y el mal(isimo) trago de saliva alquitranada, voy a buscar, otra vez, un poquito de refugio del mundo aislante que nos mantiene conectados. Pero hoy parece que puedo, el humo tiene esa ilusión fortalecedora que es la potencia acartonada de la muerte de la sensibilidad. Un poquito de realidad y listo.
Ya no sé si hace falta disimular el nerviosismo de ser. La ansiedad de transitar un mundo donde hay un montón de "buenas costumbres" que, por más ironicxs que nos pongamos, todavía son la rueda que va y va... Me tiembla el cuerpo después de apagar, un poquito más, la hornalla oxidada y grasosa de una decisión reversible sobre nunca ir acompañado a ningún lado. También los nervios son esto, creerse la película del desagrado personal con un dios inconsciente. Ya quisiera poder ponerle onda a ese sorete.
Me quedan muchas cosas por hacer. Por ahora tiemblo, tiemblo de frío con 50 grados a la sombra, porque el agua se va poniendo más fría y no encuentro la vera del cuerpo.
Comentarios
Publicar un comentario